Podes, con alguna persona amiga, dar un masaje reciproco con un cristal. La persona que recibe el masaje estará boca abajo. El masaje se inicia con un cristal no muy grande, comenzando por los pies: se pincha suavemente la planta con la punta y se fricciona la piel con los lados de las piedras. Se sigue luego por las piernas. Primero una y luego otra. Remontamos por la espalda, con mucha prudencia en la zona de la columna vertebral, hasta la nuca y la base del cráneo, orientándolo luego hacia los hombros, los brazos y las manos. Es el momento de darse la vuelta y recostarse sobre la espalda, recomenzando de nuevo en el mismo orden, siempre ascendiendo.
En la zona del plexo solar el masaje se aplica en círculos, en el sentido de las agujas del reloj, con el fin de descongestionar esa parte del cuerpo. En la región del corazón el movimiento debe ser particularmente ligero y con precaución.
El masaje puede terminar en la cara y la cabeza, pasando delicadamente el cristal por la frente, las mejillas y el nacimiento de los cabellos. Luego el masajista se convierte en masajeado. Ambas personas al finalizar la sesión, se sienten maravillosamente refrescadas y tonificadas.
Un método para practicar solo consiste en colocar un cristal de roca sobre cada uno de los chacras. Sino posees cristales suficientes, limítalos al plexo solar, el corazón y la zona conocida como del “tercer ojo”. Los brazos deben descansar a lo largo de los lados del cuerpo con las palmas de las manos al aire, como si se ofrecieran…para recibir.
Es un buen momento para practicar visualizaciones, o más bien que las imágenes fluyan. En total, no mas de 15-20 minutos.