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Ley Causa y Efecto
Desde esta perspectiva podemos decir que bueno es todo aquello que nos ayuda a avanzar espiritualmente, a evolucionar positivamente, a ascender en la escala de la evolución, mejorando cada día como seres humanos, subiendo con nuestras acciones, pensamientos y vida un escalón mas en la etapa hacia la perfección y la unión con el Absoluto de donde procedemos. Del mismo modo podemos decir que malo es aquello que nos retarda la evolución, que nos estanca, que nos perjudica a nosotros y a los demás, incluso al medio ambiente, a los animales, las plantas, en pocas palabras, que perjudica a aquello que entra en contacto con nosotros. A medida que vamos aprendiendo y avanzando espiritualmente vamos haciendo carne en nosotros esta gran verdad y entendemos que cada persona, en una etapa determinada, está viviendo lo que en esa etapa tiene que vivir según todo aquello “bueno” que haya acumulado en su karma (o sea, a lo largo de vidas pasadas) y por tanto también viene a cumplir o recibir el pago por aquellas acciones malas que ha realizado en el pasado (que son fundamentalmente aquellos hechos que en esta u otras vidas hayan perjudicado su evolución o la de los demás). No se trata entonces de un castigo de dios ni de nada injusto sino simplemente de recibir el efecto de una causa. Para decirlo en términos simples: recibimos de modo energético, lo que hemos hecho. Por ejemplo, sabemos que si nos arrojamos a una pileta llena de agua nos mojaremos: si atentamos, en una encarnación, contra la vida o la evolución de la energía propia o ajena, recibiremos la consecuencia de esos hechos en la encarnación próxima Es indudable que esta es una ley de la justicia y la que demuestra el gran amor infinito de dios, ya que podemos entonces reparar los errores o las faltas que por ignorancia o pereza podemos haber cometido. No es que tenemos una única oportunidad y si caemos seremos castigados para siempre, podemos reparar o podemos obtener recompensas en el futuro con solo hacer de nuestra vida un tránsito hacia la luz. Mediante la ley del karma podemos entender por qué hay personas que en lo aparente, son exitosas: les va muy bien económicamente, por ejemplo, y sin embargo causan daño, y otras personas que son muy buenas y tienen problemas. En uno y otro caso se trata de un aprendizaje, y de energías. El buen karma no consiste en no tener dificultades sino en tener una actitud mental, espiritual y personal adecuada para entender lo que esta ocurriendo y sacar el mejor partido de esa situación. E incluso, lo que a veces parece simple maldad, nos esa hablando de un karma de infelicidad, que no sabe como interpretarse, Y no saber interpretar el karma puede hacer que nunca consigamos revertir sus efectos, que nuca podamos canalizar la energía en corrientes positivas. Por ejemplo, una persona en extremo avara y egoísta que hasta es capaz de llegar al crimen por cuestiones económicas o para preservar su lugar en la sociedad. Esta persona no solo esta generándose un mal karma para su próxima encarnación, sino que m por su conducta, esta evidenciando una retribución karmática que no sabe interpretar y revertir, su perpetua insatisfacción revela un karma pesado que el individuo no sabe compensar. Asimismo uno puede observar casos de personas adineradas que sí son felices, o personas sin dinero con diferentes actitudes, de energía positiva o negativa. Cada cual esta dando lo que puede según su entendimiento y su escala de evolución. |
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