El Poder del Pensamiento
Los pensamientos son cosas. Usted probablemente, en algún momento, ha escuchado esta idea. Probablemente asintió con su cabeza, entendiendo que los pensamientos son, en realidad, cosas. Usted probablemente crea esto y acepte que sus pensamientos, siendo cosas, tienen en realidad poder.
¿Ha pensado en ello realmente? ¿Aplica esto en su día a día? Como es de esperar, lo hace, porque cada pensamiento y cada palabra suya están contribuyendo a su experiencia de vida.
Para los que recién comienzan, sus pensamientos producen emociones, que, a su vez, resultan de cómo usted se siente acerca de un acontecimiento producido en su vida.
Siempre me ha sorprendido cómo la gente puede caminar, sintiéndose de un modo particular, sin entender que se trata de sus propios pensamientos, o más exactamente, de lo que están diciéndose a ellos mismos. Eso es lo que está produciendo la sensación en el primer lugar. Es por esta razón, que dos personas pueden estar mirando el mismo caso y tener sentimientos opuestos al respecto.
Usted está creando su propia realidad, momento a momento, con los pensamientos que usted elije pensar y lo que dice, tanto a usted mismo, como a otros. Vamos a explorar un poco al respecto. La mayoría de las personas estará de acuerdo, y la ciencia puede demostrarlo, que todo en nuestro mundo es un campo de energía y que, por lo tanto tiene una frecuencia.
La silla en la que esta sentado, su coche, su gato, su perro, usted y todo lo demás incluyendo los pensamientos, tienen un campo de energía o de vibración.
Recientes trabajos científicos han identificado gamas de frecuencias particulares y los científicos son capaces de medirlos. Curiosamente, las energías negativas, como la ira y la rabia, miden muy bajo en la escala, mientras que las energías positivas como las emitidas por la oración y la meditación alcanzan las más altas mediciones.
En este punto se estarán preguntando qué tiene que ver esto con sus pensamientos. Tengan paciencia y les prometo que voy a conectar los puntos.
La segunda parte de esta ecuación es la ley universal que dice “lo parecido atrae a lo parecido". Esto se ha denominado la ley de atracción, ley que posee varios nombres similares. El modo en que la denomínenos no es importante, lo que es importante de entender es la parte que desempeña en nuestras vidas.
Supongamos por un momento que usted está de mal humor. Usted se siente bastante negativo. En ese momento su vibración, la energía de sus pensamientos y palabras se encuentran en las frecuencias más bajas.
Llamemos a este estado de ánimo, "Frecuencia X." Ahora, en algún lugar lejano, del universo, hay otra experiencia negativa. Tal vez se trata de un neumático desinflado, cuya frecuencia corresponde a "X" también. En virtud de la ley de atracción, usted comenzará a atraer aquella o alguna otra experiencia indeseable para usted. No existen los accidentes. El universo funciona sobre un conjunto de principios a los que no renuncia. Lo parecido atrae a lo parecido, a pesar de que lo creamos o no.
La buena noticia es que con lo contrario también funciona. Por ejemplo, si usted se siente esplendido, invirtiendo tiempo sentado leyendo sus logros y teniendo cuidado de controlar sus pensamientos, intenciones, y su diálogo interno y externo, usted esta ahora ingresando una vibración de alta energía y se encuentran en un lugar de atraer a otras altas vibraciones, por lo general las cosas que usted quiere tener en su vida.
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