El término aromaterapia fue acuñado por el químico francés René Maurice Gattefossé en 1920, para la práctica del uso de varios aceites con fines medicinales. Al contrario de lo que su nombre indica, el principio detrás de la aromaterapia no es que el aroma ayuda a curar una persona, si no que ciertas esencias en los aceites pueden llegar a curar una persona. El olor de los aceites sólo se usa para clasificarlos. A veces, la aromaterapia toma tratamientos medicinales medievales designados a expulsar espíritus malignos del cuerpo- por ejemplo, algunos mojan un paño en aceite y lo ubican en el hígado con la expectativa de que esto ayude a regenerar las células malas del hígado. Algunos otros métodos para usar los aceites incluyen: vaporización, inhalación, baños y masajes.
Los estudios científicamente controlados no proveen ninguna razón para pensar que este tratamiento tiene algún efecto medicinal, más allá de otorgarle a la persona a sentirse relajada. Relajar a un paciente puede llegar a ser muy importante, y cuando una condición medica puede llevar al stress, esta relajación puede ser un aspecto muy importante del tratamiento. Sin embargo, no es un substituto para una intervención médica válida sobre una enfermedad realmente corporal.