Existe la posibilidad de que la conciencia psíquica de una persona, disminuya de acuerdo a la evolución del niño. Cuando crece, aprende a hablar y a concentrarse en una tarea específica. Ya no se permite distraerse con señales leves como el tictac de un reloj o el ruido de los carros que pasan.
A medida que desarrolla su actividad cerebral, va eliminando de su mente ciertos datos irrelevantes, y en este proceso de crecimiento puede cerrar su percepción, sin darse cuenta, y no permitir el ingreso de la información que esta recibiendo telepáticamente.
De todos modos, hay varios motivos para que ciertos niños puedan conservar sus facultades psíquicas aun en su vida adulta. En algunos casos, los niños que se sienten abandonados o marginados, pueden sentir la necesidad de desarrollar y dar a conocer sus facultades psíquicas como una forma de reclamar atención. El hecho de saber algo que los demás ignoran es un medio que probablemente les convierta en el centro de atención de una manera gratificante.