Los Arcanos Mayores comprenden 22 cartas numeradas del 1 (El Mago) al 21 (El Mundo), más El Loco, que no tiene numeración y que puede colocarse al comienzo o al final, incluso algunos lo colocan en el número 21. Aunque el orden es igual en casi todas las barajas, existen algunas variaciones, como en el caso del Tarot Rider, que coloca La Fuerza en el número 8 y La Justicia en el 11, mientras que en otros naipes la ubicación es al revés (La Justicia en el 8 y La Fuerza en el 11). En todo caso, los principios que representan son los mismos. Tampoco tienen mayor importancia los cambios en los nombres (El Hierofante es también El Sumo Sacerdote o el Papa; Los Enamorados, Los Amantes, etc.).
Estas mágicas cartas, ricamente ilustradas con símbolos y figuras mitológicas, animales, fenómenos naturales y objetos, que representan arquetipos universales, presentes en el inconsciente colectivo del ser humano. Detrás de sus imágenes están los grandes mitos que trascienden el tiempo y las culturas, y que nos conectan con el gran destino humano. Se cree que los Arcanos Mayores son las grandes causas y los Menores los efectos.
Los naipes del Tarot son ciclos mayores de la existencia que indican vida, muerte y renacimiento, claves arcaicas, ciclos cósmicos, verdades profundas, acontecimientos de la evolución humana. Estos Arcanos son las estaciones por las que pasará El Loco, espíritu no-manifestado, en su proceso de encarnación, aprendizaje y retorno al origen.
El gran juego forma una rueda que contiene todas las alternativas de la existencia y la evolución humana, reflejadas en las posibilidades arquetípicas escondidas tras los símbolos. Las imágenes describen los elementos de la vida y las verdades psicológicas. Al tomar contacto con ellas, abrimos las compuertas del inconciente para dejar fluir nuestras luces y sombreas, posibilitando su integración como una unidad dentro de nosotros.